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Cómo intentan arropar al rey

Miami, 13 de abril del 2005

Andrés Gómez, director de Areítodigital

Miami—El Nuevo Herald publicó en su edición de ayer, 12 de abril, un artículo capcioso, estilo típico de ese diario en sus artículos referentes a Cuba, el cual es supuestamente un despacho de la agencia France Presse, fechado en Ginebra, sobre la adhesión de los Estados miembros de la Unión Europea a la resolución estadounidense en contra de Cuba presentada el día anterior ante la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU. Fue artículo de primera plana que con grandes titulares pregonaba, “Europa apoya la condena a Cuba”.

En primer lugar, en la endeble resolución estadounidense contra Cuba no hay tal condena, debido a la no existencia de tales violaciones de derechos en Cuba, como también, precisamente, a la actual debilidad política y moral de Estados Unidos en la Comisión como consecuencia de sus flagrantes, sistemáticas y escandalosas violaciones de derechos humanos fundamentales producto de su política de dominación mundial.

La resolución en contra de Cuba sólo pretende mantener el caso de Cuba en activo ante la CDH pidiendo a esta considerar durante la sesión del año próximo el caso cubano en el mismo punto de la agenda que en este año—el cual es el punto de los países violatorios de derechos humanos— con el supuesto propósito de considerar entonces un Informe sobre los derechos humanos en Cuba que la Comisión encomendara a una asistente de la Alta Comisionada para Derechos Humanos como parte de la resolución anticubana aprobada por el más estrecho margen (22 votos a favor; 21 en contra, y 10 abstenciones) en el período de sesiones de la CDH el año pasado, 2004.

Hay maldad y perfidia en la resolución estadounidense en contra de Cuba y en los propósitos que motivan su presentación ante la Comisión, pero la misma no contiene la condena en contra de Cuba. Debido, repito, a que Estados Unidos no cuenta en la CDH, aún entre sus aliados, con el apoyo requerido para que la haya.

En segundo lugar, después de afirmar que la resolución estadounidense en contra de Cuba contaba con el apoyo de la Unión Europea, el artículo de El Nuevo Herald, engañosamente cita a “un diplomático estadounidense, Joel Davies”, afirmando que “además de los 25 integrantes de la Unión Europea, tenemos el apoyo de Canadá, Australia y Japón, en total 37 países”.

Nuevamente miente El Nuevo Herald, como miente también el supuesto señor Davies. Los Estados miembros de la Unión Europea, podrán ser 25, pero ese no es el número de Estados miembros de la Unión Europea que son miembros de la actual Comisión de Derechos Humanos. Son demasiado los Estados europeos miembros de la CDH, del total de los 53 Estados miembros que componen la Comisión, aunque este año apenas suman un decena. Precisamente ayer fue aprobada por la CDH una resolución presentada por Pakistán a nombre de los Estados miembros de la Organización de la Conferencia Islámica, titulada, “La lucha contra la difamación de las religiones”, opuesta por los Estados Unidos, sus aliados europeos y otros la cual fue aprobada por un voto de 31 a favor, 16 en contra y 5 abstenciones.

Quiere esto decir que en este período de sesiones el total de votos en la CDH de Estados Unidos, los Estados miembros de la Unión Europea, y otros, que bien pudieran ser, Canadá, Australia y Japón, sumaron 16 y no 37 como El Nuevo Herald citara al señor Davies afirmando.

Logre o no Estados Unidos hacer aprobar nuevamente una resolución en contra de Cuba en la CDH—la cual aún hoy, a menos de 24 horas de su votación, no cuenta con el número de votos necesarios para su aprobación—, y en la cual se cuestione y en la que se llame a otro estudio especial sobre la situación de los derechos humanos en la Isla, para después ser utilizada por Estados Unidos para mantener y recrudecer una política de agresión permanente y genocidio en contra del pueblo cubano no es, a fin de cuentas, lo más importante.

Lo más importante es la conformación a través del mundo de una cada vez más organizada y efectiva resistencia a las arbitrarias pretensiones de dominio mundial del gobierno de Estados Unidos. Cuba ha logrado cobrarle caro a Estados Unidos sus campañas—como es este rito anual anticubano en la CDH—contra su soberanía, su integridad y la paz de su pueblo. Aunque es la desfachatez y contumacia de las políticas de fuerza de la Administración Bush lo que ha provocado la necesidad insoslayable, no sólo de la resistencia, sino también del planteamiento y consenso sobre alternativas comunes más equitativas de desarrollo humano. fin

 



 

 

 

 

   
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