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El primer combate
NIDIA DÍAZ
Un parte de ¡Última Hora! paralizó el país.
La Televisión Cubana dio la noticia. A las doce del meridiano de aquel 28 de junio del año 2000 la Corte Suprema de los Estados Unidos había denegado la solicitud de interdicto presentada por los abogados de la mafia cubano-americana como último recurso para impedir el regreso de Elián González a Cuba.
Eran entonces las 12 y 10 p.m. Habían transcurrido 266 días desde que los cubanos, como uno solo, iniciamos el combate por la liberación del niño secuestrado. Combate al frente del cual, como siempre desde hace más de medio siglo, estuvo Fidel.
Aquella fue la primera victoria de esta batalla política sin precedentes que hoy libramos. El primer combate de la Batalla de Ideas que comenzamos el 5 de diciembre de 1999 por el rescate del pequeño cardenense y contra la Ley Asesina de Ajuste Cubano, al amparo de la cual la mafia contrarrevolucionaria de Miami y sus aliados de la ultraderecha estadounidense creyeron que podrían arrebatarnos un miembro de la familia cubana.
Una vez más se equivocaron.
Días antes, el 25 de noviembre, despachos de prensa informaron que un niño había sido encontrado en las costas de la Florida, asido a un neumático, desfallecido y con los ojos vueltos al infinito, impregnados de esa oscuridad en la que se tornó aquel viaje incomprensible para él.
Dos días después, el Servicio de Naturalización e Inmigración de los Estados Unidos, al conceder la custodia de Elián a parientes lejanos, se convirtió en cómplice de una nueva y cobarde escalada política contra la Revolución cubana.
Una vez más, sin embargo, no estuvimos solos.
Como nunca antes el pueblo norteamericano y la opinión pública internacional se empeñaron a fondo contra aquella injusticia que no solo pasaba por la violación del derecho que concede la Patria Potestad a un padre.
El secuestro de Elián, fue, sin lugar a dudas, un acto de terrorismo, amparado por la extrema derecha norteamericana en contubernio con la mafia de Miami. Al pequeño se le privó de hablar con su padre, se le torturó síquicamente, se le coartó su libertad durante el encuentro con sus abuelas, se violó su privacidad exponiéndolo como un trofeo de guerra a los medios de comunicación.
Los cubanos, sin embargo, no dimos tregua a la lucha. Nunca pueblo alguno batalló tanto.
Ni un solo día se perdió, ni una hora, ni un segundo. Y en ese transcurrir del tiempo en combate surgieron nuevas voces, nuevas inteligencias, que se sumaron desde entonces al acervo histórico colectivo de este pueblo.
Los cubanos aprendimos más de leyes, de historia, de psicología, de política exterior... Aprendimos que la victoria está en las ideas que defendemos. Aprendimos, con Juan Miguel, que el amor no se compra, que los principios no se venden. Supimos, por Fidel, que los que son capaces de ponerle precio a un niño, no pueden ganar ninguna batalla.
Fueron 266 largos y tensos días.
Eran las 7 y 39 minutos de la tarde del 28 de junio, hace hoy cinco años, cuando del pequeño avión de ocho plazas, salió Juan Miguel con Elián en brazos.
Los corazones estallaron de alegría, la justicia cobró forma humana. La unidad de los cubanos, junto a Fidel y el Partido, se dejó ver en toda su dimensión. En medio de la alegría por el regreso de Elián, supimos que la lucha apenas comenzaba. Otros hijos y otros padres reclamarían nuevamente nuestra solidaridad: a cinco años de la victoria por el regreso de Elián, Cinco Patriotas cubanos injustamente prisioneros en cárceles norteamericanas por luchar contra el terrorismo, confían en nosotros, en el éxito de nuestra batalla por su regreso.

Elián a los 11 años de edad, y su papá, Juan Miguel, el primero de mayo, La Habana, 2005
Foto: Gloria La Riva